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ADÉNTRATE EN EL ARTE Y LA CULTURA DEL EMPORDÀ A TRAVÉS DE SUS PERSONAJES

Antoni Vila Casas

EL ÚLTIMO BURGUÉS ILUSTRADO
Por Eudald Camps Fotos Consuelo Bautista

Farmacéutico, coleccionista, promotor cultural y fundador, y actual presidente de la Fundación que lleva sus apellidos, Antoni Vila Casas es una de las personalidades culturales más destacadas de este país. En primer lugar, por su labor filantrópica pero, también, y quizás de manera más especial, por una aguda visión de la realidad social y política de una Cataluña que todavía se sueña ilustrada y que, en cierto sentido, corre el riesgo de desaparecer. Desde principios de los años sesenta del siglo pasado, su vinculación con las tierras ampurdanesas es innegociable: de hecho, la primera sede de la Fundación fue el Palau Solterra de Torroella de Montgrí, seguida del Museo de Escultura Can Mario de Palafrugell. Barcelona, ​​a diferencia de lo que suele ser habitual, vino después. Nos recibe cordialmente a los despachos de los Espacios Volart de la capital catalana, donde aprovechamos para comentar la última noticia aparecida, a finales del 2019, a los diferentes medios de comunicación catalanes ...

Usted acaba de dar un millón de euros a la Fundación Miró. ¿Qué se siente?

Hombre, no es algo que haga cada semana (río). En cualquier caso, forma parte de los planteamientos de la Fundación Vila Casas: teniendo en cuenta que nuestro objetivo principal es dar a conocer los artistas catalanes a partir del 1930, y que Miró es y ha sido uno de los mejores artistas de nuestro país, pero también a escala internacional, entonces es de sentido común ayudar a la institución que vela por su memoria. De hecho, una de las principales características de Joan Miró fue su extrema generosidad: el origen de su Fundación se encuentra en la donación de obra que él hizo de manera totalmente desinteresada. También fue generoso en Sert, el arquitecto con quien trabajó para hacer el mejor museo del mundo, y el resto de gente, empezando por su mujer de entonces, Pilar Juncosa, y pasando por galeristas y coleccionistas como Joan Prats o el japonés aquél, en Katsuta ...

Acción privada para compensar la desidia de los gobernantes ...

En Cataluña no hay dinero y, en cualquier caso, la cultura no parece ser una prioridad. En cuanto a España, sólo le interesa Madrid. La precariedad se ha cronificado y se ha convertido exasperante. Los problemas que hay que afrontar han vuelto muy básicos, como los de conservación del patrimonio ... En el fondo, supongo que con esta donación lo que pretendía era levantar la liebre.

Y lo ha conseguido?

Me temo que no mucho. En Cataluña, la gente que tiene dinero suele ser tacaño. Se habla mucho de la falta de una Ley de Mecenazgo que consiga activar el sector cultural y cosas por el estilo, pero en el fondo no dejan de ser excusas: si tienes beneficios, pagas los impuestos correspondientes y punto. Lo que de verdad cuenta es la voluntad de devolver a la sociedad una parte de lo que, gracias a ella, tú has conseguido. Creo que se ha perdido la costumbre de hacer cosas altruistas y, lo más preocupante de todo, hemos olvidado que la cultura es nuestro principal signo de identidad. Como sociedad civil, todos debemos asumir una parte de responsabilidad.

Usted se vincula activamente a cierta burguesía ilustrada catalana que vio en la cultura un motor y un vehículo para hacer país y, al mismo tiempo, adquirir prestigio ...

Supongo que sí. Yo recogí genéticamente la manía cultural. De hecho, mi padre también era un gran coleccionista, pero de sellos. Yo tenía 11 años cuando él murió, y su colección nos ayudó mucho: la madre pudo vender piezas valiosas que nos ayudaron a salir adelante. Creo que más que de manía coleccionista habría que hablar de vicio: de pequeño desarrollé este deseo para compilar objetos bellos y que, además, contuvieran informaciones relevantes ... Aprendí más geografía e historia gracias a los sellos que a la escuela!

Antoni Vila Casas comenzó coleccionando sellos?

Pues no, y ahora reirás: mi primera colección fueron unas botellitas de vidrio de vacunas del tifus que yo llenaba con agua teñida de diferentes colores. Tenía una variedad increíble! Los sellos vinieron después: el padre coleccionaba de España y, por supuesto, para no pisarnos, yo opté por Francia. También me interesaban los objetos relacionados con la filatelia, como las balanzas para pesar los ...

La cuestión era coleccionar algo ...

No exactamente. Antes te he hablado de objetos bellos que contuvieran información relevante. En este sentido, el arte era el punto de llegada más natural. Y el gusto como criterio estético! Creo sinceramente en la belleza y en el gusto del coleccionista por dejarme guiar. Por poner un ejemplo, un gran coleccionista que hace poco nos ha dejado, Ernesto Ventós, se guiaba siempre por el olfato: olorVISUAL [nombre propuesto por Joan Brossa] es exactamente eso, una colección hecha desde la nariz o, si lo preferimos, desde el instinto de una persona muy formada y con una gran sensibilidad. Yo, dentro de mis limitaciones y posibilidades, me centro en lo que me gusta. La última cosa que he comprado, por ejemplo, es una especie de caja de cartón con neones que tenía apariencia de rostro: es una escultura contemporánea nada convencional que, por alguna razón que se me escapa, me ha gustado ...

También le gusta 'el sector farmacéutico?

En este caso, la pasión sustituye el gusto. En mi vida la casualidad ha jugado un papel importante. Está claro que yo había nacido en una familia vinculada al textil, y que mi padre era abogado, pero por puro azar fui a parar a Farmacia: un amigo, en Santiago Oller, me convenció y la buena salida profesional, junto con la gran cantidad de chicas hermosas que había, hicieron el resto ...

Y un puñado de medicamentos muy rentables ...

Claro. Pero no sólo. La llegada al poder de los socialistas en 1984 mejoró mucho la sanidad pública y, de rebote, amplió el gasto farmacéutico del gobierno. Fue un momento de expansión que culminó con la creación del grupo Prodesfarma y el descubrimiento del Airtal, un medicamento contra el dolor que pudimos comercializar los 15 países que en ese momento integraban la Unión Europea. Al Airtal, que era un magnífico analgésico y antiinflamatorio que no dolía en el estómago, se sumaron productos estrella como el Prodesmicina, que era un jarabe, y el Diazepan prod ...

La salud siempre fue su gran aliada.

Según como se mire. En 2004, cuando tenía 74 años, me dieron dos años de vida a causa de un linfoma. Gracias a un medicamento experimental que hoy es fundamental en el tratamiento del linfoma, el Rituximab, me salí. De aquel callejón, sin embargo, surgió una nueva etapa: vendí acciones y decidí retirarme y centrarme en mi gran pasión, el arte. Voy ampliar una Fundación preexistente dedicada exclusivamente a temas médicos hacia el sector cultural, y el resto ya es historia ...

Una historia muy ampurdanesa!

Claro. El año 60 compré una casa a la Escala y, desde entonces, cada fin de semana he ido a pasarlo a tierras ampurdanesas, sin excepción. Sea como sea, las cosas han cambiado mucho: cuando llegué a la Escala, por ejemplo, en la farmacia del pueblo despachaba Joan Massanet, que fue un notable pintor surrealista, y en Pals, que era un pueblecito encantador, los tocinos campaban libres por la calle. Por cierto: mi primer intento de hacer algo parecido a un museo fue en Ca la Pruna, pero cuando ofrecerles rellenar el viejo caserón de esculturas no me tomaron en serio y lo rechazaron. Después vino Torroella ...

Un Palau es un buen inicio ...

En Cataluña, como mínimo hasta el siglo pasado, había tradición de fábricas y de casas bonitas. De alguna manera, yo he sido fiel a este principio: la primera sede fue en el Palau Solterra, que es un edificio maravilloso, y la segunda, Can Mario de Palafrugell, que era una gran fábrica. En Barcelona, ​​los espacios también están repartidos entre edificios nobles y fabriles.

Ya para terminar: usted ha dicho en más de una ocasión que su colección abarcará el arco que va del 1930 al 2030. Es un arco vital?

Obviamente. Yo nací en 1930 y no sé cuando voy a morir, pero este año hago noventa años. Creo que un siglo de arte catalán, en un período tan intenso y marcado por unos cambios tan profundos, resultará enormemente interesante para las generaciones futuras. Y es que, al fin y al cabo, toda colección adquiere su sentido si se proyecta hacia el futuro ... //