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Castañer

LA REVOLUCIÓN HONESTA
Por Emma Aixalà

Los primeros zapatos eran sencillos, modestos y humildes y fueron evolucionando y revolucionando el mercado del calzado con ese toque de distinción y elegancia que los caracteriza. Sin embargo, el proceso de elaboración apenas ha cambiado en los últimos 90 años. De hecho, Castañer sigue siendo una empresa familiar que ha hecho crecer el sueño con cada generación siempre respetando la tradición, conservando el proceso de elaboración artesanal y buscando las materias primas y la inspiración para cada colección en el medio ambiente. Tradición, artesanía y naturaleza, estos tres valores están tan trenzados en su esencia mediterránea como trenzado queda el yute que llega de India y Bangladesh en esas máquinas que siguen dando servicio día y noche en Banyoles. El resultado de su inagotable tac-tac-tac-tac-tac es un cordón 100% natural, la base para hacer las suelas de todos los modelos. Manos expertas las preparan una a una sobre una pequeña base giratoria que sirve de molde y que parece un juego de niños: cada giro dibuja y descubre la icónica silueta de las alpargatas. Después de este proceso que se llama urdido llega el cosido de la suela: lo hacen otras manos maestras con la ayuda de otra máquina única en el mundo. Más tarde, es el momento del troquelado que adhiere la matriz de caucho a la suela, del vulcanizado que sella los procesos anteriores a una temperatura de 150º, del añadido de la clásica talonera de hilo de lino premium y algodón, del hilvanado final, de las cintas de colores que sujetarán con delicadeza tantos pasos, tantos veranos, tantos recuerdos.

Guardan un recuerdo inolvidable, en Castañer, el del encuentro con el carismático diseñador Yves Saint Laurent en los luminosos años 70. Juntos crearon la primera alpargata con cuña, aquella que enamoró a artistas, actores, modelos y aristócratas, la misma que los estilistas subieron a las pasarelas de todo el mundo y que miles de mujeres pasearon a pie de calle de pueblos y ciudades. Aquel modelo que elevaba el talón, la pierna y la feminidad marcó un antes y un después en la historia de la empresa y de la moda porque la proyectó a nivel internacional y rompió los límites de la creatividad, si es que alguna vez las hubo.

A lo largo de su trayectoria, Castañer ha firmado muchas colaboraciones, una de las últimas con el diseñador de moda español Manolo Blahnik, conocido por su línea de calzado femenino de lujo. Y también, evidentemente, ha elaborado cientos de modelos de alpargatas, tan carismáticas como Castañera, Carina o Pablo, las que llevaron en su día el genial Dalí o las inmortales Grace Kelly y Marilyn Monroe. Sin olvidar las decenas de colecciones que evocan su amor por las cosas sencillas y el respeto por el planeta que tanta protección necesita. Un ejemplo: 'J'aime la terre', una serie ética construida con materiales reciclados, fabricada de forma consciente y manteniendo intacto su compromiso con la artesanía. De toda esta aportación da testimonio una estantería de la sede central en la que se exponen, una al lado de la otra, muestras para hombre, para mujer y para niños que son tan variadas como las épocas que vivieron.

Castañer no es una marca antigua, es un vino gran reserva, una lectura que atraviesa con éxito todos los tiempos, un clásico eterno que escapa a la temporalidad. Nació en los años veinte del siglo pasado, sí, pero ha sabido crecer, adaptarse, adelantarse y crear tendencia. Sólo así se explica que actualmente tenga presencia en más de cincuenta países, que haya abierto hasta 30 puntos monomarca y otros 1.000 en canales multimarca. El hecho de que se haya convertido en un sello deseado e imprescindible para las principales it girls e influencers de España, Francia e Italia es otra prueba de su espíritu joven. Por esta razón este relato no es su historia sino sólo un fragmento de ella porque Castañer seguirá imaginando y diseñando el futuro de nuestros pasos. //