LE MAGAZINE

LE GUIDE

Proche de moi

[ le magazine ]

AJOUTER SUR L'ART ET LA CULTURE DE L'EMPORDÀ PAR SES PERSONNAGES

Figueres

12 RAZONES PARA [RE]DESCUBRIR FIGUERES
Par Emma Aixalà Photo Sira Ayats

Los pueblos del Empordà la tienen a un palmo y ella, que lo sabe, se abre llena de vida, de comercio, de cultura, de gastronomía y de tradición. Figueres es la capital donde vivir, la ciudad de idas y venidas, la puerta que nos conduce a Francia y, por encima de todo, una inagotable fuente de descubrimientos. En este artículo recogemos tantas como meses tiene el año para disfrutarlas.

[1] La sombra de Dalí es alargada y en verano se esparce más allá del Teatro-Museo. Convertido en un retrato de 2 metros, en una calle nos encontramos con el niño que fue, en otro el joven soñador y más allá el genio consagrado. Hay una decena. De cara nos invita a fotografiarlo, de espaldas a documentarnos al estilo QR. También es gracias a la colaboración con la Fundación Gala-Salvador Dalí que, cuando cae el sol, se proyectan obras suyas en algunas de las fachadas más emblemáticas de la ciudad y comienzan las sesiones de cine al aire libre con películas donde participó el artista genial.

[2] Al igual que Dalí sacudió el arte, Figueres revolucionó la cocina catalana gracias a su proximidad con Francia y sigue ofreciendo una cocina moderna, diversa y creativa. Hoy en día siguen con las mesas bien preparadas y excelentes propuestas los restaurantes Motel y Duran, dos clásicos gastronómicos que abanderan una oferta contundente. Lo comprobaremos si nos añadimos a las rutas enogastronómicas que proponen detenerse en diferentes establecimientos para degustar producto de proximidad y vinos de la DO Empordà.

[3] El ruido del tráfico nos recuerda otra singularidad de Figueres y es que aunque no es una ciudad industrial sí que ha destacado en la fabricación de bicicletas y motos. La marca Rieju, por ejemplo, es de ahí. El renovado Museu del Empordà documenta este impulso empresarial de éxito con la más que recomendable exposición "Made in Figueres. La ciudad de la locomoción".

[4] Figueres también es de letras, lo recuerdan los recorridos literarios que nos adentran en la vida y la obra de autores y autoras destacados y nos hablan de su relación con la ciudad. Pisamos la Rambla con Carme Guasch y las hermanas Maria Àngels y Montserrat Vayreda, recordamos las Ferias y Fiestas de la Santa Cruz de Salvador Dalí y Fages de Climent, y las aportaciones del farmacéutico más humanista, Alexandre Deulofeu. Vuelve a brillar el feminismo reivindicativo de Carme de Montoriol y la defensa de la cultura y la educación de Maria Àngels Anglada, escritora que –ironías del destino– murió el día de Sant Jordi de 1999.

[5] Descubrir que Anglada llevaba a los nietos al Museo del Juguete de Cataluña nos anima a visitarlo. Se le considera el tercer museo de esta temática más importante del mundo y está de aniversario: ya son 40 años conservando y divulgando nuestra propia cultura popular y mostrando decenas, cientos de objetos de todo el mundo relacionados con la educación y el ocio. Nos dibuja una sonrisa la icónica peonza. ¿Quién no se ha entretenido con ella alguna vez?

[6] Cuando salimos, vemos por todas partes peonzas, pero de las que piden un buen mordisco. Son de chocolate y se exponen en los escaparates de las pastelerías de la ciudad, templos de la confitería que han sabido conservar lo propio (¡ay, los bruñuelos!), hacerse suyo el chocolate y atreverse con la repostería de la alta cocina.

[7] Mientras nos rendimos a este delicioso inventario, nos damos cuenta de que el centro comercial de Figueres es muy potente. Es la ciudad catalana de más de 20.000 habitantes con más tiendas por toda Cataluña, la primera en definir un área peatonal al aire libre y, por tanto, una buena oportunidad de ser consumidores del comercio local.

[8] Precisamente uno de los rincones más concurridos es la Plaça de les Patates, haciendo referencia a su pasado de mercado. Es una plaza porchada y no muy grande y actualmente se podría decir de las tabernas porque se concentra una gran cantidad de bares, restaurantes y terrazas. Tapas, conversación y animación están aseguradas.

[9] Llegamos a La Rambla, uno de los espacios más emblemáticos de la capital ampurdanesa, un elegante paseo arbolado, ancho, abrazado por puertas, balcones y tejados modernistas, terrazas y cafés, siempre con gente arriba y abajo, siempre escenario de ferias, festivales y actos culturales. Desde hace un par de años anidan las grajillas, afinemos bien, pues, vista y oído.

[10] Oímos las campanas de la iglesia de San Pedro, un edificio milenario alrededor del cual creció la villa medieval. Nos acercamos y nos encontramos con un templo bellísimo, muy fotogénico, y cuando lo pisamos entramos en una dimensión donde espacio y tiempo se detienen. Quizá sea ésta la persistencia de la memoria a la que hacía referencia Dalí a su pintura más famosa. Nos sumamos a una visita guiada que nos sube al campanario del siglo XIV y, desde ahí, desde 40 metros de altura, distinguimos el próximo objetivo.

[11] El Castillo de San Ferran es el monumento más grande de Cataluña y la mayor fortaleza moderna de Europa. Se lee rápido pero este inmenso conjunto diseñado por ingenieros militares del siglo XVIII requiere una pausada visita. Y esto gustará a los más pequeños: se organizan itinerarios en jeep para ver bien el foso y en embarcaciones neumáticas para contemplar los depósitos de agua subterráneos.

[12] Hagamos una última parada que también habría podido ser la primera: el Cementerio Municipal. En la puerta vieja leemos un código QR y comenzamos una visita con audioguía que nos ayuda a apreciar la arquitectura y escultura funeraria, con obras de algunos nombres de primera línea del arte catalán, y que nos revela anécdotas de personajes il ilustres y no tan ilustres de Figueres y el Empordà.