La Diputación de Girona impulsó el sello Girona Excelente a partir de la idea de que la cultura gastronómica de un territorio no se limita ni a la cocina ni a los restaurantes. Más bien, los restaurantes son la expresión de la riqueza, variedad y excelencia gastronómica. Es decir, que la cocina de las comarcas gerundenses sea una de las más influyentes del mundo no es fruto de la generación espontánea.
En lo alto, está el genio de personas de todas las épocas que han sabido situarse a la vanguardia y que han sido creadoras e innovadoras inquietas en todos los ámbitos. A su alrededor hay una conjunción de factores que hacen que nada sea obra del azar. Primero encontramos un territorio de mar y montaña, de paisajes diversos y complementarios, con una riqueza espectacular de materias primas naturales. A continuación, la huella humana, en un cruce de culturas e intercambios. Por un lado, hay un legado material: dólmenes, menhires, masías, puentes, iglesias y ermitas románicas, monasterios, prados deliciosos, olivos, viñedos y cavas arcaicas y bodegas posmodernas, campos y huertas ufanas. Por otro, la inmaterial: la forma de hacer agricultura, horticultura, viticultura, ganadería, pesca, monte u oleicultura, y de transformar las materias primas agropecuarias en productos artesanales e industriales de calidad. El resultado de tantos años, siglos y milenios de modelar el paisaje y convivir con el territorio son los parques naturales. Tres, a orillas del mar: el del Cabo de Creus, de olivar, vid y arrozal; el de los Aiguamolls del Empordà, y el del Montgrí, las islas Medes y el Baix Ter. Dos más están en montaña: el de las Cabeceras del Ter y del Freser y el de la Zona Volcánica de la Garrotxa, de pastos y judías.
Todo ello desemboca en una tradición gastronómica secular ininterrumpida, renovada y actualizada en cada período histórico. Algunos testigos son vivos y productivos, como los olivos milenarios y centenarios; otros son testigos arqueológicos, como los kilómetros de pared seca, que ahora se recuperan y se le puede restituir la función por la que fue concebida. Y, fruto de esta conjunción de territorio y cultura agropecuaria y culinaria, en 2014 nació el sello de calidad agroalimentaria Girona Excel·lent.
Girona Excelente es uno de los primeros sellos impulsados para potenciar las producciones locales de alta calidad. No es un catálogo perpetuo; la permanencia se gana y se alcanza con la excelencia y el perfeccionamiento. Así, desde la primera edición, la de los años 2014-2015, todos los productos han sido seleccionados mediante catas a ciegas por especialistas de todos los ámbitos de la gastronomía, la cocina, la investigación y la producción agroalimentarias. Este hecho ha llevado al sello de calidad agroalimentaria Girona Excel·lent ha logrado un gran reconocimiento entre el sector productor de calidad.
El catador, la figura primordial
Los catadores son las personas encargadas de evaluar los productos escogidos para lucir el sello Girona Excelent mediante catas a ciegas donde se valoran las cualidades organolépticas de cada uno de ellos: aspecto, aroma, sabor y armonía. Por tanto, el conocimiento y la experiencia de estos equipos determina la calidad y el nivel de los productos.
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