En el corazón del Empordà, entre campos abiertos y la suave brisa que llega del mar, los campos aromáticos de Emporarom se extienden como un pequeño universo sensorial donde el paisaje casi se puede respirar. Muy cerca de Empúries y de sus icónicas ruinas, este espacio une naturaleza, historia y gastronomía en un entorno privilegiado donde el tiempo parece ir un poco más despacio.
A primera hora de la mañana, cuando la luz aún es suave, el aire se llena de fragancias delicadas: lavanda, romero, tomillo, menta… Aromas que no solo perfuman, sino que también evocan tradiciones antiguas y saberes populares. Pasear entre estos campos es una experiencia tranquila, casi meditativa, donde cada paso invita a detenerse, mirar, tocar y oler.
Emporarom nace con la voluntad de recuperar el conocimiento de las plantas aromáticas y medicinales del territorio y traerlo al presente a través de productos como infusiones y condimentos culinarios, elaborados de forma artesanal y con criterios ecológicos. Sus infusiones —a menudo inspiradas en la mitología grecorromana— y sus mezclas para cocinar conectan directamente el paisaje con el sabor, convirtiendo cada taza o cada plato en una pequeña expresión del Empordà.
Más allá de los productos, el espacio ofrece diversas experiencias para vivir el territorio con todos los sentidos. Se organizan paseos botánicos para conocer las plantas y sus propiedades, así como catas de infusiones donde descubrir nuevos aromas, sabores y beneficios. También hay actividades como el vermut aromático, que combina el recorrido por el campo con tapas elaboradas con estas plantas, o propuestas más lúdicas como preparar mojitos con menta fresca o talleres para hacer tu propia ratafía.
Este enfoque más experiencial y pedagógico refuerza una forma de entender la naturaleza basada en el respeto y la cercanía. Las plantas crecen siguiendo sus propios ritmos, en pequeñas extensiones y con un cuidado artesanal que se percibe tanto en el paisaje como en el resultado final.
A pocos pasos de las ruinas de Empúries, el proyecto cobra aún más sentido: un territorio que ya fue punto de encuentro de culturas en la antigüedad sigue hoy conectando personas, sabores y conocimiento. Visitar Emporarom es mucho más que pasear entre plantas: es una invitación a redescubrir el Empordà desde la raíz, con calma, conciencia y los sentidos bien abiertos.